Capurganá no es solo playa. Entre la selva y las rocas se esconden piscinas naturales y cascadas que son planes por sí solas. Estas son las tres joyas de agua que no te puedes perder, cada una con su carácter.

La Coquerita: piscinas donde el río abraza al mar
Un lugar donde el agua dulce y la salada se encuentran, con pozos naturales para bañarse y un ambiente relajado. Se llega en una caminata bordeando la costa que ya es parte del disfrute. Ideal para pasar la mañana o refrescarse después del sol.
La Piscina de los Dioses: un pozo entre rocas
Una piscina natural de agua salada formada por las rocas y renovada por las mareas. Es profunda, con cuerdas de seguridad, y ofrece un chapuzón muy distinto al de la playa. El entorno rocoso la hace especialmente fotogénica.
La Reserva El Cielo: cascadas en plena selva
El plan más aventurero de los tres. Una caminata de dos a cuatro horas por selva espesa, cruzando riachuelos, que termina en cascadas y piscinas de agua fría. En el camino, aves, mariposas y, con suerte, monos. Se hace mejor con guía local y saliendo temprano.
Qué llevar
Calzado que se pueda mojar, agua, snacks, protector solar y una bolsa impermeable. En El Cielo, repelente. Y respeta siempre los senderos y la vegetación.
Arma la ruta de agua
En Melo te ayudamos a encadenar estos planes según tus días y a hacerlos con otros viajeros. Escríbenos y te armamos la ruta de piscinas y cascadas.
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